En la madriguera
Etiquetas: Alicia, Literatura
Los formales y el frío
Etiquetas: Amor, Benedetti, Literatura, Poesía
Amelie
A continución dejo algunas de mis frases favoritas:
- Es curiosa la vida. Cuando eres niño, el tiempo nunca acaba de pasar, y luego, sin darte cuenta, tienes 50 años, y de la infancia, lo único que te queda cabe en una cajita oxidada.
- Verá, mi pequeña Amelie. Usted no tiene los huesos de cristal. Podrá soportar los golpes de la vida. Si usted deja pasar esta oportunidad, con el tiempo su corazón se irá haciendo seco y frágil como mi esqueleto. ¿ A qué espera? ande, vaya a por él.
- Amélie no tenia un hombre en su vida, lo habían intentado pero el resultado nunca había estado a la altura de sus expectativas. En cambio, cultiva el gusto por los pequeños placeres... Hundir la mano en un saco de legumbres, partir el caramelo quemado de la Crema Catalana con la cucharilla y hacer rebotar las piedras en el canal Saint Marthin.
- Nino se retrasa. Para Amélie sólo caben dos explicaciones. La primera: que no encontró la foto. La segunda: que no tuvo tiempo de recomponerla porque una pandilla de atracadores de bancos le tomó como rehén. Perseguidos por la policía lograron escapar, pero él provocó un accidente. Cuando recuperó el conocimiento no recordaba nada. Un exconvicto que pasaba por ahí le recogió en autostop, y tomándolo por un fugitivo le escondió en un contenedor destinado a Estambul. Allí se topó con un grupo talibán afgano que le propuso acompañarle para volar unas cabezas de misiles soviéticos, pero su camión chocó con una mina en la frontera del Tayikistán. Sólo sobrevivió él. Acogido en una aldea de montañeses se convirtió en militante muyahidín. Así que Amélie no se explica por qué se preocupa tanto por alguien que come sopa de remolacha y lleva un tiesto horrible por sombrero.
- La angustia por el paso del tiempo nos hace hablar del tiempo que hace.
- Sin ti las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer.
- La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará.
Por cierto, la banda sonora es espectacular.
Etiquetas: cine, Música, Yann Tiersen
La dama de Shalott
Cuenta la leyenda que Elena, la dama de Shalott, fue encerrada en una torre donde tejía noche y día. Un susurro le anunció que le aguardaba una horrible maldición si miraba en dirección a Camelot: aunque desconocía en qué consistía la maldición, seguía tejiendo sin parar. Nadie la conocía, ya que vivía encerrada; algunos campesinos creían oírla cantar por las mañanas, al amanecer, y se referían a ella como a un hada.
Su contacto con el mundo era a través de un espejo, que reflejaba la ventana, que le mostraba Camelot. En las telas que tejía se reflejaba lo que ella veía a través de ese espejo, como las aventuras de los Caballeros de la mesa redonda. Un día, a través del espejo, Elena vio a Lancelot y se enamoró de él.
Dejó de coser y, sin poder evitarlo, miró hacia Camelot. En ese momento, el espejo se quebró, las telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella: bajó de la torre y cogió una barca.
Surcó el río en dirección a Camelot. Cuando llegó a la ciudad, la gente se arremolinó alrededor de la barca donde encontraron el cuerpo sin vida de la dama de Shallot.
Etiquetas: Cuentos, Emilie Autumn, Leyendas, Medieval
La competición de ranas
Érase una vez un grupo de ranas que habían organizado una competición entre ellas.
El objetivo era alcanzar la cima de una torre bastante alta. Una muchedumbre de curiosos se reunió para animar a las participantes.
Se dio la orden de salida y las ranas se pusieron a correr. Pero no había nadie que creyera que las ranas consiguieran alcanzar la cima de la torre.
Y gritaban: Oh, es demasiado difícil. Nunca lo conseguirán. Es imposible, la torre es muy alta…
Las ranas iban cayendo al suelo una tras otra, excepto las que con un nuevo impulso subían un poco más arriba.
La gente seguía gritando: Es demasiado difícil. Ninguna lo conseguirá.
Muchas ranas se cansaron y abandonaron. Pero había una que seguía subiendo cada vez más arriba. Se negaba a abandonar el reto. Todas habían dejado de intentarlo, excepto ésta que poco a poco, después de un gran esfuerzo, llegó a la meta.
Después de la carrera todas las ranas querían saber cómo lo había conseguido, pero al preguntarle a la ranita, ésta no contestaba...porque era sorda.
Como decía Thomas Edison: "Los que dicen que es imposible, no deberían interrumpir a los que lo están haciendo"
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